Viernes, 9 de Junio de 2006
Un dispositivo de bolsillo de 1960… con stylus
Hoy vuelven con nosotros los post “retro”, que nos recuerdan que la tecnología no es algo exclusivo de estos últimos años. Muxfin, autor del blog Colgado de las telecomunicaciones, me envía un enlace al folleto de un curioso aparato, fabricado en alemania en los años 60. Se trata de una calculadora de bolsillo, que permite sumar y restar cantidades de hasta un billón. Por lo que se lee, su mecanismo interno es mecánico, fabricado completamente en acero. Viene integrada en una funda de cuero, y en ésta se incluye también un calendario perpétuo, y un “Magic Reckoner” (no he conseguido saber lo que es, parece alguna especie de regla de cálculo), que permite realizar multiplicaciones y divisiones sin lápiz ni papel.

Un detalle de cómo se guarda en el bolsillo
El parecido de este objeto con una PDA es sorprendente: a primera vista recuerda a una Palm en su funda de cuero, su principal ventaja es que cabe en un bolsillo, multifuncional (calculadora y calendario perpétuo), y según el anunciante la funda permite llevar nuestras notas, fotos, documentos. Pero sobre todo, es que… ¡este aparato se utiliza con un stylus! Además así mismo lo llaman:
[...] It has a genuine Metal Stylus and a fine Ball Point Pen [...]

Aquí podemos ver el stylus
Así que como vemos, las PDA se llevan gestando bastante más tiempo de lo que pensábamos. El desarrollo de la electrónica y los circuitos integrados consiguió incluir muchas funcionalidades que antes simplemente no se podía, pero la idea ya estaba ahí. Y viendo lo útiles que son estos aparatos en la vida diaria, estoy seguro de que cambiarán muchas veces de tecnología, o se fusionarán con otros, como ocurre ahora con los smartphones, que unen PDA y móvil, pero nunca desaparecerán.
Editado: Hark0 nos recomienda un documento completísimo sobre la historia de estos aparatos.
Por: Marcos González Troyas en General
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Este curioso conjunto de artefactos fue una alternativa a las reglas de cálculo, mismas que como ya sabrán ustedes, fueron antecesoras de las calculadoras. Artefactos como este surgieron, en primer lugar, debido a que las reglas de cálculo son de operación muy complicada; la verdad es que había que dedicarse a alguna rama de trabajo que de verdad las exigiera para aprender a usarlas.
El módulo de la izquierda aloja un calendario perpetuo que consistía en una tabla de valores que se usaba para obtener, en esencia, el día de la semana para un dado día; esta clase de tablas era común en la época en que todas las agendas eran impresas. Estos calendarios perpetuos en realidad se imprimían para un intervalo significativo de años, no necesariamente para cualquier fecha; además recordemos que hubo un cambio de calendario en 1601; pero para casos prácticos, qué más daba, servía como perpetuo.
El módulo del centro aloja una “máquina de cálculo” que, detalles más, detalles menos, es un ábaco, en el que en vez de cuentitas hay barritas con ranuras cuyos valores se alteran arrastrando las barritas con la plumilla (perdón, Stylus, no me linchen). Señoras y señores: UN ÁBACO. ¿Les parece que ha cambiado mucho el mundo? A mí no. Y tal como en un ábaco escolar, se pueden hacer rápidamente operaciones de suma y resta y, con un poquito de práctica, de multiplicación y división.
El módulo de la derecha, que tanto misterio encierra, llamado Magic Reckoner, se usa para multiplicar y dividir, además de obtener valores fraccionarios. Está basado en el principio de la escala de Palmer, que es una forma de acumular valores muy usada en los instrumentos de medición, como en los micrómetros y algunos torquímetros. La base de funcionamiento, tal como se nota en las imágenes, consiste en perillas concéntricas graduadas, gracias a las cuales se pueden realizar operaciones de multiplicación y división de manera menos mental que con la Máquina de Cálculo, amén de obtener valores fraccionarios.
Si alguien tiene uno de estos artefactos y se interesa en venderlo, por favor avíseme.
El Hecho es que STYLUS es el nombre en latín para un punzón o estilete que se usaba para tallar grabados o monedas, y que los sumerios usaban (con otro nombre) para escribir sus tablillas de arcilla.
El “palito para escribir” nos acompaña hace unos cuantos miles de años, y parece que lo seguirá haciendo.
И числа это подтверждают
Такие “калькуляторы” это отражение гениальности человеческого интеллекта. Вещь просто супер. Вдуматься в масштаб реализации – красота, эх…